19Sep/16

¿Por qué no cambian?

JOSE ANTONIO GIL YEPES / EL UNIVERSAL

Los procesos mediante los cuales una persona o grupo insiste en sus formas de ser y de pensar, aún a pesar de los males que puedan éstas causar, son complejos, pero podemos referirnos a tres de los más evidentes: la ideología, la asociación diferencial y el costo de salida.

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Al profesar una ideología se adopta un credo sobre cuales deben ser los fines o valores a alcanzar por la sociedad y los medios para alcanzarlos. Estas definiciones incluyen preceptos morales sobre lo bueno y lo malo y sobre quienes son buenos y quienes son malos. Esas prescripciones se asocian a emociones y estas últimas se interponen entre el pensamiento racional y las reacciones automáticas generalmente asociadas a tales emociones. Esto explica por qué podemos tropezar dos veces con la misma piedra.

La adopción de una ideología va relacionada con la asociación diferencial o pertenencia a un círculo de personas que tienen el mismo credo. Desafortunadamente, estas personas se ven a sí mismas como “los buenos” y tienden a ver a los ajenos como “los malos” o, al menos, como objetos de desconfianza o como “venidos a menos porque no han visto la luz.” Obviamente, los grupos se protegen y desarrollan mecanismos para ejercer un control social que mantenga a sus miembros dentro del grupo y obedientes a sus credos y, en la medida que su ideología tenga más definiciones sobre lo bueno y lo malo y sobre los buenos y los malos, más inducirá al juego “amigo-enemigo” y más tenderá a castigar la salida de sus miembros.

El control de la salida ya supone un costo: la pérdida de privilegios, el descrédito o la muerte. Pero hay otros costos relacionados a dicha salida. Si ninguna ideología es perfecta, su práctica acarrea costos sociales percibidos, sobre todo, por quienes no la profesan. De allí que quienes sí la profesan se sienten amenazados por el castigo que les vendría de los no miembros del grupo. Por eso no es fácil salirse ni perder la cohesión interna que les permite protegerse unos a otros.

¿Ven por qué no es fácil cambiar, sobre todo después de haber infringido tantos costos a los demás?
@jagilyepes